Una de las cosas mas sorprendentes que viví en el viaje a Italia que tuve hace 1 mes, lo viví en Roma. Pleno verano…Roma no es tan buena idea. Es puro cemento, más que cemento, piedra, por lo que hace efecto sauna. Luego de caminar toda la mañana con unos lindos 32 grados, almorzamos, Fede su primera pizza italiana y yo un panini. Después de almorzar, encaramos la subida a la escalinata de la Piazza di Spagna.
Breve resumen histórico de la escalera. Datos importantes: 1. Es la escalera más ancha de Europa ( jaja esto debe ser una pregunta del Trivial); 2. Es famosa porque todos los años hacen un desfile de moda re famoso (con todos sus diseñadores amigos de Vía Condotti).
En la punta de la escalera hay una iglesia: la iglesia de Trinita dei Monti. La historia cuenta que hacia alrededores del 1700, decidieron construir esta escalera, que comunica, en la base a la Piazza di Spagna que se llamó así porque alojaba (hasta el día de hoy) la embajada de España y en la punta la iglesia de Trinità dei Monti. La base era zona de influencia española, y la parte de arriba zona de influencia francesa. Tuvieron sus desacuerdos, hasta que decidieron hacer esta escalera, para “unir” ambas “regiones”, como símbolo de paz y cooperación.
No se confundan, son muchos más escalones de los que parecen. Tiene 138 escalones….re anchos….re altos… La escalera tiene un 1er “pit stop” en el medio, y después arranca de nuevo a través de 2 “alas” (es como si se abriera en dos escaleras) hasta un 2do pit stop y finalmente desde ahí arranca hasta arriba del todo.
Con el corazón en la boca y semi-infartada siguiéndola a mi amiga, ahora paulista, que subía chocha y sonriente, mientras que TODOS alrededor nos arrastrábamos por las escaleras sufriendo el calor. Al llegar a la cima, la vista es magnífica. Eran las 2 de la tarde, el sol a pleno, y teníamos que esperar hasta las 4 para nuestro tour (tip: todo el que vaya a roma haga el tour caminante gratis que sale cerca de las 5 de la Piazza. Vale totalmente la pena).
Hacía mucho calor, entonces decidimos sentarnos en la famosa escalinata, en una de las alas del 2do pit stop bajo unas hermosas y enormes ramas que nos proveían de sombra. Sentadas, charlando, relajadas y sin mirar el reloj, fuimos testigos de una situación muy “autóctona”.
Acostumbradas ya a ver a “vendedores free-lance” (léase = tipos con bolsas de tela gigantes de cosas robadas, contrabandeadas o simplemente sin permiso para vender) nos divertimos mirando a los que acaparaban la escalinata. Eran dos tipos, localizados en el 2do pit stop, cada uno cerca de cada “ala” de la escalera, que desplegaban, lo que pensé que eran bolsas enormes, y en realidad eran enormes manteles blancos (que usaban de bolsa). Y empezaban a sacar carteras de Prada, LV, Fendi, Dolce, Armani…. Todas en su versión último modelo.
De repente, escuchamos un grito. Levantamos la cabeza y vimos en la cima de la escalera, donde termina, un tipo (del mismo clan) gritando “polizia”. Con la rapidez de un relámpago, estos dos muchachos recogieron sus cosas con una prolijidad increíble…claro….agarraban cada punta del mantel y ya tenían el bolso armado (unos genios!) y salían picando escaleras para arriba…
A los 5 minutos, veías a dos policías subir las escaleras, claramente en busca de estos tipos, y mientras subían por una de las “alas” veías a los tipos bajar por la otra…
Después de tres minutos, veías a dos tipos nuevos bajando y desplegando sus manteles en el mismo lugar de antes…y acto seguido, a los 5 minutos, el tipo que hacía de campana gritaba “polizia” y empezaba toda la corrida de nuevo…
Habremos visto esta “danza” unas cinco veces. La gente que estaba sentada con nosotras estaba taann emocionada por la situación que cuando pasaban estos pobres tipos corriendo con semejante bolsa a 32 grados, los alentábamos “más rápido, más rápido”…cual maratonistas…
Claro que era un bajón que te agarre la policía en medio de una compra…Había una pareja de italianos, que habían comprado una de estas carteras y justo cuando iba a pagar, el “pibe campana” pego un grito. El vendedor se fue antes de que pudieran pagarle. La pareja paradita ahí, haciéndose los “somos turistas” con la guita en mano sin saber qué hacer, si esperar al vendedor para pagarle o irse. El público, ya numeroso, mirando esta película, en vivo, preguntándose “que harán? Se irán sin pagar?”. El cuento tuvo final feliz, ya que a los 5 minutos, el vendedor bajo y la pareja les pago…
Increíble…el baile del gato y el ratón. Una danza harmónica del mundo actual en el cual vivimos…
Ya había llegado la hora de irnos…y con tanto mirar se nos genero intriga. Yo no sé un catzo del tema de carteras, pero mi amiga….ahhh, una verdadera experta en el tema, encaró y empezó a inspeccionarlas. “Son de buena calidad, son truchas pero bien hechas” me decía, mientras que yo le rompía los quinotos al vendedor preguntándole “copia o contrabando?” jaja (las de contrabando valen la pena claramente) a lo que no obtuve respuesta…
Acto seguido, para saciar nuestras inquietas mentes, nos dirigimos como ladies que somos, al original y only one L.V de Vía Condotti…la experta paulista me mostró las diferencias entre ambas…eran copia, no contrabando…una cagada…jaja
Con esta anécdota que en parte nos hizo el día, hay algo para sacar a reflexión. La mayoría de las veces vamos a mil por hora, queremos todo ya, queremos ver todo ya, un poco del “síndrome de la inmediatez” a la cual esta generación está sujeta. Y no nos damos cuenta, que a veces, parar y contemplar y relajarse también es bueno…es a veces en esos momentos cuando podemos apreciar cosas que en nuestra “rat race” no podemos…



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