Después de una semana de glamour en la despampanante Paris y de pasearnos y bañarnos en la bellisiiima (léanlo en italiano per favore!) costa italiana, encaminamos el viaje.
Vuelo a las 13hs destino Frankfurt. Después de sufrir en demasía por nuestros kilos de más (de las valijas eh!) encaminamos el mostrador de Ryan Air…miedo, estábamos RE pasados con las valijas. Vaya a saber uno que paso, que por primer vez en la historia no nos armaron quilombo y nos dejaron pasar todo…rarisiiimo…alineación de planetas.
Llegamos a Frankfurt. Ahora teníamos que tomarnos un ómnibus que nos lleve al otro aeropuerto, al aeropuerto internacional. Viaje de hora y media. Mariano durmió todo el camino, yo no podía. Miraba la ventana y pensaba en dos cosas:
1. Que alguien me explique el verano en Alemania porque NO LO ENTIENDO. Está claro que nunca será como el verano sauna italiano, pero dale, un poquito de calor? Caminar en musculosa? Realmente…me baje del avión y me tuve que poner un saquito…que onda????!!! Menos mal que lo descubrí cuando me estaba yendo del país! El invierno es especialmente largo y duro. Me pase todo el invierno añorando el calor, el verano. Bueno, hoy era pleno verano y que paso? Otoño en Buenos Aires…
2. Mire el paisaje durante todo el viaje. Lindo. Verde, ondulado, pueblitos, casitas…y me puse a pensar: Acá viví yo. Viví en Alemania durante 10 meses (wow…acabo de sacar la cuenta! Mi alemán es pésimo…jajajja). Este fue mi país, loco.
Llegamos al Aeropuerto Internacional de Frankfurt, mil horas antes, así que teníamos que esperar. Muertos de hambre, y preocupados por tener que abandonar definitivamente la carne vacuna (en la india la vaca es sagrada = no se come) encaramos lo más occidental que encontramos: Mc Donalds.
Con los estómagos llenos encaramos el mostrador de Emirates. La que se supone que es una “mega línea aérea” (porque es de Dubai), nos termino fajando por sobre equipaje…y bueno, que se le va a hacer…nos estamos mudando.
Chequeo de equipaje: “Come with me madam”. Oups! Que hice? Miro a la mina y le pregunto qué pasaba; y mientras me llevaba a un cuarto me tira “we need to check for explosives” (¡!!!) Chan…me empecé a maquinar: que hay en mi mochila? Habrá algo explosivo? Mira si hay algo inflamable? Mira si cuando me fui al baño y le deje la mochila a Mariano, el se distrajo y alguien me metió algo en la mochila!!! Sudando a gota gorda entre a un cuartito. Soy chotísima, porque aunque no tenía nada, tenía cara de “culpable”. Chequearon para explosivos, no había nada. Me “eligieron” porque tenía mucha “tecnología” en la mochila (máquina de fotos, pc, etc)….malditas máquinas!
22pm: Subimos al avión, salida de emergencia, sino Mariano no entra. Casi no entramos en los asientos, y no es porque mi trasero este mas grande! Jaja. Juro que los asientos son cada vez más chicos… los asiáticos son mini. Vuelo de 6 horas + diferencia horaria = llegamos a Dubai (donde hacíamos escala de 4 horas) a las 6 am con 3 horas de sueño encima…
Aeropuerto de Dubai. A decir verdad, estaba un poco emocionada con conocerlo. No porque me gusten los aeropuertos, sino porque es Dubai, y todo lo que escuche de Dubai es “WOW”, así que imagine que su aeropuerto también lo seria. Mi intuición no me fallo, ya que mi primer “WOW” llego al sentir la ola de calor al bajarme del avión…34 grados a las 6 de la mañana… estamos todos locos… y yo vestida con botas y sweater… Mi segundo “WOW” llego al ver que vendían lingotes de oro (nunca había visto uno, groso) en el aeropuerto. No sigo con la cantidad de “WOW’s” porque si no se torna aburrido, pero quede sorprendida y satisfecha: un restaurante solo de lobsters, con las peceras gigantes ahí para que elijas cual. Salas, separadas por sexo, para que los musulmanes entren a rezar (rezan 5 veces por día)
Fui a tomar agua a un bebedero y maldije en 5 idiomas…me queme viva. Claro, el agua es “natural”, y para esa hora ya hacían 40 grados…En el baño lo mismo: el inodoro tenía agua caliente! Juro que vi el vapor de agua salir de ahí, lo mismo con el agua para lavarte las manos, muy loco.
Después de deambular un poco nos acostamos a dormir al lado de la puerta de embarque, en unos asientos especiales de aeropuerto…magníficos!!! Son asientos – divanes, en los cuales quedas medio acostado….unos genios! Así que dormimos unas horas. De tanto en tanto abría los ojos… ví a un chino acostado en el asiento de al lado, al segundo abrir de ojos a un indio, después una australiana, y un interminable desfile de nacionalidades. En una de esas aperturas de ojos escucho “Bangalore – Final Call”. Salte del asiento, lo desperté a Mariano, mejor dicho, le pegue un grito y salimos corriendo a la puerta. Fuimos los últimos en entrar al avión.
Lleno de indios, y TODOS mirándome…(eso viene en un cuento más adelante) Dormía y cada tanto espiaba y me seguían mirando…mamadera…. Un par de horas después… llegamos a India. Entre dormida y sorprendida hicimos migraciones. El indio que nos toco pensaba que mi pasaporte era falso. Tengo una mala suerte con esas cosas!! Y me empezó a hacer preguntas...jaja. Tapaba mi nombre con su mano y me decía “decime tu nombre completo” y después tapaba el nombre de Mariano y me decía “decime el nombre completo de tu marido”…”brillante” el tipo.
Después de sortear la aduana y las miradas inquisitivas sobre la bombilla del mate, al cual la trataban como si fuese un explosivo, encaramos la salida. Nos tomamos un taxi y encaramos el camino a nuestro departamento (que nos había conseguido una amiga india que conocimos en Alemania que vive en esta misma ciudad).
Un viaje sin escala…como me dijo una amiga por mail “del primer mundo TOTAL al tercer mundo MAXIMO”… de Portofino a Bangalore sin anestesia ja.
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